9 feb. 2011

¡contentísima!

Quien me iba a decir a mí, que yo me iba a poner tan contenta de formar parte de la vida laboral... 
Pues si, ¡por fin ocupo mi tiempo libre!, la verdad que tenía mucho, y ya empezaba a agobiarme un poco, pues ya no sabía que hacer para no pasarme la mayor parte del día durmiendo o estudiando, que mayormente era más durmiendo que la otra cosa... aunque lo poco que dediqué mi tiempo a los estudios ha dado resultado y he logrado aprobar aquello que tanto odio, filosofía. 
Pero bueno, realmente escribo para contar la alegría de mi trabajillo, no es un trabajo de una jornada normal y un sueldo normal, es un trabajo para poder compaginar con los estudios... estoy en un colegio del barrio de San Cristóbal, mi oficio es encargarme de que todos los niños se alimenten y se nutran bien, y luego controlar que no haya ningún accidente en la hora libre de patio, la verdad que no es gran cosa, pero estoy contenta y a mí me gusta.
Ya os iré contando más según vayan pasando los días y semanas... pero seguro que tengo muchas anécdotas que contar, pues con niños nunca se sabe lo que puede pasar...

6 feb. 2011

Madrid

Realmente hoy era el día perfecto para pasarse por el Rastro de Madrid, y así he hecho acompañado de mi hermana Noe, y realmente, lo recomiendo y después unas cervecitas por La Latina y ya puestos, tomar el sol por los jardines del Palacio Real... ha sido más que perfecto.

El Rastro es que me encanta, no tengo palabras para definirlo, si por mí fuera me haría con todo, pero es demasiado... aunque siempre algún detalle cae (como mi super pañuelo de colores). Lo que realmente me sorprende es que he sobrevivido al agetreo de gente, pero en parte, notas una cierta tranquilad y sosiego que te armoniza por dentro y te alivia.


Practicar por Madrid un poco de fotografía tampoco esta mal, la verdad que hay lugares en los cuales puedes hacer maravillas, y siempre se nos escapan tantas cosas que hasta que realmente no las observas en una cámara no sabes lo bonito que es todo aquello, al igual que tomar el sol viendo a los muchachos hacer cosas con las bicicletas, y como la gente aplaudia... ¡alucinante!.


Y para acabar y repostar un poco, un buen té, aunque el mio estaba un poco malo, hay que decir que disfrutar de ese momento en una buena teteria... no tiene precio. Ahora contemplo desde el recuerdo de las fotografías cada paso del día y puedo decir que... ¡estoy contenta con mi ruta turística! ¡quiero más domingos asi!.